Buscar
  • Néstor Barbosa

El verano de Anhedonia

Siento el mismo calor asfixiante que sufren las hijas de Bernarda en la obra teatral de Federico García Lorca, La casa de Bernarda Alba. La brisa nocturna se convierte en una deidad mientras la piel de mi espalda se desprende de la blanca tela del sofá. Hay preguntas que no se pueden soslayar, y para erradicarlas me contesto con epígrafes ajenos. Finalmente evito a toda costa que nada de ello interfiera en mis textos... aunque nadie los lea. Sí, soy bastante reiterativo con dicha declaración.


Cuando viajo extenuante hasta la cocina para servirme un vaso de agua deseo anegar mis sentimientos en el propio sudor que los provocan. Vuelvo a los personajes de Lorca porque me imbuyen en un buen estado de ánimo. Lo escribo sin decir. Lo escribo sin pensar.


(LA PONCIA limpia el suelo.)

Niña, dame el abanico.

ADELA.- Tome usted. (Le da un abanico redondo con flores rojas y verdes).


BERNARDA.- (Arrojando el abanico al suelo.) ¿Es éste el abanico que se da a una viuda? Dame uno negro y aprende a respetar el luto de tu padre.

MARTIRIO.- Tome usted el mío.

BERNARDA.- ¿Y tú?


MARTIRIO.- Yo no tengo calor.

BERNARDA.- Pues busca otro, que te hará falta. En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Hacemos cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas. Así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo. Mientras, podéis empezar a bordar el ajuar. En el arca tengo veinte piezas de hilo con el que podréis cortar sábanas y embozos. Magdalena puede bordarlas.


...


Y dejó de leer. Ahí es cuando volver a la realidad significa aceptar el calor inexorable del verano. Asfixiante, sin agua, pegajoso, triste a pesar de la ausencia del negro, estacional como una película de Éric Rohmer, luctuoso y próximo al ocaso. Así, sin sentido, describo mis últimos veranos. Pero quizá el estío solamente haya confirmado mi cercana relación con Anhedonia. Un nuevo síntoma psicológico escrito como si se tratase de esa nueva amiga que conoces en la orilla del mar.


¡Qué calor! ¡Y qué ridículos los personajes de la serie Valeria disfrutando de Madrid en pleno julio!


Algún día haré un post alegre. Lo prometo.


Photography: Tim Walker

324 vistas