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  • Néstor Barbosa

Los 5 de Popy Blasco

Actualizado: may 11

Conocí a Popy Blasco, hace exactamente diez años, a través de su blog; una especie de lugar de culto que con el tiempo se había convertido en una necesidad personal y casi primordial entre mis favoritos de Internet. Entrar en sus escritos, sin pretensiones ni tópicos, es lo más cercano que conozco a introducirse en un videoclub para elegir una buena película, entre una multitud de carátulas exentas de tapujos y prejuicios.


Las opiniones de Popy son un claro ejemplo de inspiración sin textos ampulosos. Dicha declaración, férrea a mis convicciones, se encargó de gestionar el proceso para conocerlo en persona. Cuando publiqué Mateo en el cadalso le entregué la novela en mano, y meses después, como un maestro de ceremonias, presentó mi proyecto más amateur en Madrid. Un hecho totalmente inimaginable en mi yo del 2010, tanto por Popy, como por mi libro.


A continuación, sus cinco novelas de cabecera, explicadas por él mismo para desayunar un domingo. Como un capricho del destino, una de ellas, está en mi top más reciente.


Las Horas de Michael Cunningham.


«Lo leí mientras caían las Torres Gemelas. Esta novela ganó el Pulitzer en su momento, pero digna de premio Nobel. Recuerdo leer reflexiones de Cunningham en este libro y tener que ir constantemente a la solapa del libro, a su foto, para mirarle a la cara y a los ojos. ¿Realmente esta persona estaba contando exactamente lo que yo sentía? Es la primera vez que me he leído una novela del tirón, a lo largo de una noche, hasta las 8 de la mañana. Después bajé a desayunar, en un mundo nuevo. Eso que todo el mundo busca del sentido de la vida, pues bien, en las últimas páginas del libro, Cunningham, de pronto, te explica cuál es».


Middlesex de Jeffery Eugenides.


«Me había gustado mucho Las Vírgenes Suicidas, así que cogí Middlesex con ganas. Las sagas familiares suelen darme pereza, pero en esta entiendes que, para explicar el mundo, la relevancia del breve paso de las personas en el mundo, la saga familiar es el género idóneo. El retrato de un hermafrodita y de la sangre que corre por sus venas, con esa descarga emocional que hace que de vez en cuando tengas que cerrar el libro, respirar y volverlo a abrir. Eugenides bebe de fuentes clásicas (Tolstoi) pero sabe hacerlo al nivel de este tiempo. Con la precisión de un documento antropológico y la fuerza volteadora de un poema».


La Montaña Mágica de Thomas Mann.


«Ahí está todo, como en En busca del tiempo perdido de Proust. Un libro-vida. La Montaña Mágica tiene el valor de una vida. Pocas obras literarias han roto moldes de semejante forma, incluso los propios moldes que plantea al principio. Todos somos Hans Castorp, contradictorios, con tantos prejuicios en contra de algunas personas como prejuicios a favor de otras. Espectacular cuando Thomas Mann sale del armario a través de su alter-ego perdido en la nieve. Una novela racionalista que, de pronto, acepta lo sobrenatural. Todo lo que debemos conocer sobre el ser humano, la filosofía y la política está ahí, para al final decirnos que no sabemos absolutamente nada, que vamos a la deriva».


Dos damas muy serias de Jane Bowles.


«Mientras Paul Bowles estaba en Tánger escribiendo novelas como El cielo protector, su mujer, Jane Bowles, estaba sola en Londres volviéndose loca. Escribió algunos relatos cortos, a cual mejor, una obra de teatro y esta novela, milagro de locura y entendimiento entre gente que lo ha perdido todo y que ya no tiene nada que perder. El Grey Gardens de la literatura. Una novela de fina comicidad y poso amargo, una lección de vida. Hay dos tipos de escritores: los que tienen en cuenta a su lector y los que prescinden de él. Jane Bowles es de las segundas, no controla lo que escribe, crea unos personajes, pero todos son ella misma, la trama es lo de menos. Una mujer salvaje».


Los papeles de Aspern de Henry James.


«La novela más Balzac de Henry James. La leí porque me contaron que Michael Cunningham, en sus clases de literatura de Yale, lo primero que les pide a sus alumnos es que lean Los papeles de Aspern. Una mansión decadente en Venecia donde vive una Norma Desmond con su inocente hija y un joven caballero que llega a la casa con oscuras intenciones. Germen de Tennessee Williams, de Carson MacCullers y de esa estirpe de historias que se tensan como un arco, con instantes de iluminación íntima».




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